Desmontar el elemento frontal de un objetivo clásico sin formación y herramientas (colimador, llaves dinamométricas, banco óptico) garantiza que no podrás remontarlo. La complejidad mecánica es tal que quitar un tornillo obliga a quitar otros dos, y así hasta tener cientos de piezas sueltas.
Un técnico cobrará el doble o triple por remontar lo que tú desmontaste. Llévalo a un profesional desde el principio.